Los 8 pasos a seguir para tener tus manos completamente limpias en 15 segundos

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03 Mayo, 2026

La Unidad de Control de Infección Hospitalaria del Hospital de Manacor, la pandemia supuso un punto de inflexión en la higiene de manos, aunque de carácter temporal. Según explica a ABC, durante aquellos meses se alcanzaron niveles de cumplimiento superiores al 80–90% tanto en el ámbito sanitario como fuera de él. Sin embargo, subraya que ese avance no se ha sostenido en el tiempo tras la fase aguda, puesto que «la adherencia ha disminuido progresivamente hasta situarse de nuevo entre el 40% y el 60% en muchos centros sanitarios».

El especialista señala que esta caída es incluso evidente en las plantas de hospitalización general, mientras que en unidades más controladas, como las UCI, los datos siguen siendo mejores. A su juicio, este retroceso demuestra que el cambio estuvo motivado sobre todo por la percepción del riesgo inmediato. «El incremento observado durante la pandemia estuvo más ligado fundamentalmente al miedo al contagio más que a un cambio estructural en la cultura de seguridad».

En cuanto a los errores más frecuentes, Mesquida apunta en primer lugar al incumplimiento de los llamados ‘cinco momentos’ establecidos por la OMS, especialmente antes del contacto con el paciente y tras interactuar con su entorno. Esto, advierte, favorece «la transmisión cruzada de microorganismos entre pacientes».

También destaca problemas técnicos, «como una duración insuficiente, ya que debe llevar unos 30 segundos con solución hidroalcohólica y entre 40 y 60 con agua y jabón, o el uso de cantidades inadecuadas de producto».

Otro error habitual es el uso incorrecto de guantes. El experto lamenta que exista la creencia de que sustituyen la higiene de manos, lo que conduce a contaminación cruzada si no se realiza higiene antes y después. Asimismo, menciona factores como anillos, pulseras o uñas artificiales, que actúan como reservorios, y una percepción errónea del riesgo. «Y es que la ausencia de suciedad visible lleva a omitir la higiene, ignorando la carga microbiológica invisible», advierte.

Pese a la evidencia científica, el cumplimiento sigue siendo irregular. Mesquida insiste en que no se trata de falta de conocimiento, sino de hábitos. «El verdadero problema es la dificultad para mantener cambios conductuales sostenidos y la ausencia de una cultura sólida de seguridad». En este sentido, considera clave integrar la higiene de manos como una conducta automática desde la formación universitaria para formar en cultura de prevención desde la facultad.

El especialista defiende que esta práctica debe estar presente en todos los protocolos y no verse relegada por la presión asistencial «con el objetivo de conseguir que sea algo automático, integrado en la práctica diaria para prevenir el control de infecciones».

Sólo entre 15 a 30 segundos

Finalmente, puntualiza que el procedimiento adecuado para un correcto lavado de manos, con una duración de 15 a 30 segundos, sería el siguiente:

-Aplicar suficiente producto para cubrir la superficie de ambas manos.

-Frotar palma contra palma.

-Frotar la palma derecha sobre el dorso izquierdo entrelazando los dedos y viceversa.

-Frotar palma con palma con los dedos entrelazados.

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