Colágeno: el gran error que cometes si quieres mantenerlo

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07 Mayo, 2026

Según se avanza en edad la producción natural de colágeno, del que tanto se habla fundamentalmente con fines estéticos de la piel, se reduce. Sin embargo, su pérdida también acelera el proceso de envejecimiento en huesos y articulaciones. Y es que esta proteína es la más abundante en el cuerpo humano, ya que representa el 25% de la proteína corporal total, lo que supone unos 4 kilogramos en una persona que pese unos 80 kilos, tal y como se apuntó recientemente en el encuentro ‘Longevity Clinic’ organizado por Vichy.

El colágeno, se explicó durante la cita, está producido por los fibroblastos, que son el componente principal de los tejidos conectivos, incluyendo el de tendones, ligamentos, la propia piel y el de los músculos. Su función es mantener en equilibrio muchas partes del cuerpo y es la sustancia principal para dar elasticidad a la piel y también resistencia, aportando fuerza y tonificando las articulaciones, tendones y ligamentos.

Según matiza en declaraciones a ABC la doctora Elena Caride, especialista en medicina estética y antiaging de Clínica de Caride (Alicante), el colágeno es una proteína esencial en el organismo, clave en la estructura de la piel y otros tejidos. Sin embargo, lejos de lo que la mayoría de las personas cree, «empezamos a perderlo de forma progresiva a partir de los 25 años, lo que marca el inicio del envejecimiento fisiológico».

Caride, que estuvo en el acto, recalca que el colágeno va mucho más allá de la estética. «Es el andamiaje del cuerpo. Su deterioro no solo afecta al rostro, sino también a otras zonas corporales y al bienestar general. No obstante, es importante saber que la piel es un reflejo de lo que ocurre dentro del organismo y, si estás degradando colágeno de forma acelerada, es una señal de que estás acelerando tu envejecimiento».

El mayor error con el cuidado del colágeno

Uno de los fallos más extendidos en el cuidado del colágeno es, según esta experta, olvidarse de que existe y no ocuparse de él o, en su defecto darse cuenta tarde y entonces buscar soluciones. «El mayor error es pensar que siempre es mejor corregir que prevenir», afirmó. A su juicio, esta visión lleva a intervenir cuando el deterioro ya es evidente, en lugar de actuar antes.

Lejos de ser un proceso completamente inevitable, Caride subraya que hoy se conocen múltiples factores que influyen en cómo envejecemos. «No es solo la genética, es lo que hacemos con ella y entre los principales aceleradores de la pérdida de colágeno destacan el tabaco, la radiación ultravioleta y el estrés. El cortisol también impacta directamente en nuestro deterioro, y es que los hábitos diarios tienen más peso del que se suele asumir», expone.

Ella misma explicó durante el evento que en su consulta ha observado que muchos pacientes se centran únicamente en los signos visibles. Por este motivo defiende que «lo que vemos —arrugas, flacidez o pérdida de volumen— es solo el síntoma, lo importante es realizar un enfoque más profundo para entender qué está pasando y poder intervenir de forma eficaz».

Otro de los errores frecuentes, según Caride, es pensar que todo el aspecto de la piel depende de tratamientos externos. «Muchas veces la gente pregunta qué hacerse, pero no revisa sus hábitos», recalca. En este sentido, destaca que dejar de fumar, cuidar la alimentación o reducir el consumo de azúcares son pasos fundamentales para mantener su producción natural.

Sobre la dieta, apuesta por un enfoque equilibrado basado en el patrón de la alimentación mediterránea. «Tenemos una base excelente, con evidencia científica en longevidad, en la que recomienda priorizar verduras, legumbres y proteínas y, sobre todo, evitar los ultraprocesados, aunque sin caer en restricciones extremas. En definitiva, la mejor dieta es la que mantiene el equilibrio y permite variedad», sentencia la experta en ‘antiaging’.

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