El aceite de oliva virgen ayuda a preservar la salud cognitiva de mayores a través de la microbiota intestinal
09 Febrero, 2026
Que el aceite de oliva virgen (AOV) es un aliado para nuestra salud es sabido y que sus beneficios son variados también. Así, es sabido su potencial para la salud cardiovascular, al ayudar a reducir el colesterol malo o a aumentar el bueno y tiene un alto poder antioxidante, antiinflamatorio y para el buen funcionamiento digestivo. Ahora, un estudio liderado por la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona ha corroborado también su valor para la salud mental.
Y es que una investigación ha estudiado una influencia directa sobre el cerebro hasta ahora no explorado en profundidad en humanos. El estudio ha confirmado, en concreto, que el consumo de AOV protege la función cerebral en personas mayores a través de la microbiota intestinal. A diferencia del refinado, este aceite permite mejorar la diversidad bacteriana y ayuda a preservar la salud cognitiva.
El trabajo lleva la firma de investigadores de la Unidad de Nutrición Humana de la URV, el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV) y el CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) del Instituto de Salud Carlos III y es el primero que se centra específicamente en «el papel del aceite de oliva en la interacción entre la microbiota intestinal y la función cognitiva», relata Jiaqi Ni, primera firmante del artículo e investigadora del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV.
Identificadas las bacterias implicadas en la función cognitiva
Tras estudiar a 656 personas entre 55 y 75 años con sobrepeso, obesidad o algún síndrome metabólico que les predisponía a un mayor riesgo cardiovascular, se vio que existía una mejor evolución de la función cognitiva entre quienes consumían AOV en lugar de aceite refinado. También conseguían una mejor diversidad de la microbiótica intestinal.
Los investigadores han dado, además, con un género de bacterias de la microbiota, denominado Adlercreutzia, que son los posibles causantes de esta preservación de la función cognitiva entre quienes toman AOV. Todo ello puede deberse al proceso de elaboración de ambos aceites: el virgen se obtiene solo con procedimientos mecánicos, mientras que el refinado se somete a tratamientos industriales que eliminan impurezas. Estos procesos también degradan los antioxidantes naturales, los polifenoles, las vitaminas y otros compuestos bioactivos beneficiosos para la salud.
«No todos los aceites de oliva tienen beneficios sobre la función cognitiva», insiste Jiaqi Ni. En una línea similar, Jordi Salas-Salvadó, investigador principal del estudio, destaca que «esta investigación refuerza la idea de que la calidad de la grasa que consumimos es tan importante como la cantidad y pone en valor que estas conclusiones pueden acercar «a nuevas estrategias de prevención basadas en la nutrición para preservar las funciones cognitivas».
Las codirectoras del estudio Nancy Babio y Stephanie Nishi remarcan que en un momento en que los casos de deterioro cognitivo y demencia van en aumento, es importante recalcar la importancia de la dieta, y el uso del AOV, como «estrategia eficaz, sencilla y accesible para proteger la salud cerebral».
