Qué pasa en el cuerpo si dejas de comer azúcar y cómo afecta al organismo
17 Febrero, 2026
Eliminar el azúcar añadido y los ultraprocesados provoca cambios rápidos y profundos en el organismo desde las primeras 24 horas, según distintos expertos. Su consumo habitual está estrechamente relacionado con el desarrollo de enfermedades crónicas graves, una nutrición deficiente y una menor esperanza de vida.
Los especialistas en hábitos saludables coinciden en que no necesitamos azúcar refinada para vivir y en que su consumo actual, muy por encima de las recomendaciones, está detrás de más de 40 efectos negativos para la salud.
En España las estimaciones sitúan el consumo medio de azúcar entre 71,5 y 111,2 gramos diarios por persona, más del doble o el triple de los 25 gramos que recomienda la Organización Mundial de la Salud, mientras que los niños superan con creces esos límites.
Riesgos del azúcar para la salud
- Obesidad y grasa abdominal: El exceso de azúcar añadido contribuye al aumento de peso y acumulación de grasa visceral, al aportar calorías vacías sin nutrientes esenciales, lo que eleva el riesgo de sobrepeso crónico.
- Diabetes tipo 2 y resistencia a la insulina: Provoca picos de glucemia que sobrecargan el páncreas, deterioran la sensibilidad a la insulina y favorecen la hiperglucemia, aumentando drásticamente el riesgo de esta enfermedad metabólica.
- Enfermedades cardiovasculares: Eleva la presión arterial, triglicéridos, inflamación sistémica y reduce el colesterol HDL, lo que incrementa hasta un 30% el riesgo de infarto, ictus y aterosclerosis.
- Daños neurológicos y mentales: Afecta el hipocampo, causa niebla mental, problemas de memoria, depresión y dependencia por activación del circuito de recompensa cerebral, similar a una adicción.
- Inflamación crónica y otras afecciones: Genera inflamación generalizada, caries, gota, cáncer, acné, migrañas y menor esperanza de vida, vinculada a más de 40 efectos negativos según revisiones científicas
Ante este panorama, los especialistas coinciden en la misma recomendación: reducir drásticamente los azúcares añadidos, evitar los ultraprocesados y apostar por alimentos frescos, sin jarebe de maíz de alta fructosa ni azúcares ocultos, como estrategia clave para proteger la salud presente y futura.
Qué pasa en el cuerpo si dejas de comer azúcar y cómo afecta al organismo
El nutricionista y divulgador Pablo Ojeda recuerda que la ciencia es clara: el ser humano no necesita azúcar refinada ni añadida para sobrevivir. Explica que basta con un solo día sin azúcar para que se reduzcan los picos de glucemia, el cuerpo empiece a pedir menos estímulos y se inicie un proceso de ‘reprogramación’ metabólica. Esa primera etapa se traduce en menos subidas y bajadas bruscas de energía, menos ansiedad por lo dulce y un apetito algo más estable.
Tras una semana sin azúcar, el experto señala que disminuyen los antojos, se ajustan los niveles de dopamina y endorfinas y aparece una sensación de mayor estabilidad emocional. Es decir, el circuito de recompensa del cerebro deja de depender tanto del dulce para sentir placer y bienestar.
Al completar un mes, el experto describe un cambio más marcado: mayor claridad mental, menos niebla cerebral, mejor memoria y una concentración más sostenida en el día a día.
Si este patrón se mantiene durante un año, los efectos se consolidan a nivel metabólico y cardiovascular. Afirma el mismo experto que hay menor inflamación sistémica, aumenta la sensibilidad a la insulina y se reduce la grasa abdominal, lo que implica un menor riesgo cardiovascular y un cerebro más estable desde el punto de vista neuroquímico. Estudios citados por el nutricionista vinculan, además, el exceso de azúcar con daños en la memoria y en el hipocampo, región clave para el aprendizaje.
En solo 24 horas la presión arterial baja y el organismo comienza a desinflamarse
El cardiólogo José Abellán pone el foco en el impacto conjunto de azúcar y ultraprocesados, a los que considera uno de los peores hábitos alimentarios actuales. Según detalla, si hoy se dejan los ultraprocesados y los azúcares añadidos y se empieza a comer comida real, en solo 24 horas la presión arterial ya puede ser ligeramente más baja y el organismo comienza a desinflamarse. En 48 horas, la glucemia se reduce y se vuelve más estable, disminuyendo los picos de azúcar en sangre que dañan vasos y órganos.
A los cuatro o cinco días, el divulgador describe menos hinchazón abdominal, digestiones más ligeras y una caída de los marcadores de inflamación. A la vez, muchos pacientes refieren más claridad mental, menos ansiedad y mejor estado de ánimo, lo que sugiere una mejora en el eje intestino‑cerebro. «En tres meses tu composición corporal será mejor y tus analíticas, otro rollo, pero es que en un año habrá reducido ya un 30% tu riesgo de infarto y de ictus», indica en una publicación de Instagram.
Azúcar: adicción, abstinencia y cerebro desde la infancia
El nutricionista Guillermo Navarrete, conocido como Nutrillermo, va más allá y señala que el azúcar «está directa o indirectamente detrás de la mitad de las enfermedades y afecciones modernas».
Cinco claves secuenciales sobre los efectos de dejar el azúcar y los ultraprocesados:
- Primeras 24-48 horas:
- Bajan ligeramente la presión arterial y la inflamación, mejora la estabilidad de la glucemia y disminuyen los picos de azúcar en sangre. El cuerpo empieza a reprogramarse metabólicamente con menor ansiedad por lo dulce.
- A los 4-5 días:
- Se nota menos hinchazón abdominal, digestiones más ligeras y una reducción de los marcadores de inflamación. Aparece mayor claridad mental y mejora del estado de ánimo por un mejor equilibrio intestino‑cerebro.
- Tras una semana:
- Disminuyen los antojos, se ajustan los niveles de dopamina y endorfinas, y aumenta la estabilidad emocional. El cerebro deja de depender del azúcar como fuente principal de placer y bienestar.
- Al cabo de un mes:
- Se experimenta mayor claridad mental, mejor memoria, concentración más sostenida y energía más estable. Se consolidan los beneficios en el sistema nervioso y digestivo.
- Después de varios meses a un año:
- Se reduce notablemente la inflamación sistémica, mejora la sensibilidad a la insulina y disminuye la grasa abdominal. En este punto, baja hasta un 30 % el riesgo cardiovascular y mejora la salud cerebral y metabólica a largo plazo.
A juicio de Navarrete, el azúcar funciona como una droga legal: activa con fuerza los circuitos de recompensa, genera dependencia y está presente en una enorme cantidad de productos cotidianos. Por eso describe síntomas de síndrome de abstinencia cuando se deja: dolor de cabeza, cansancio, irritabilidad y malestar los primeros días.
Superada esa fase inicial, el experto en bienestar y longevidad enumera múltiples mejoras: más energía sostenida, pensamiento más claro, mejor calidad y cantidad de sueño, reducción o desaparición de migrañas y dolores articulares, y una piel más sana, con menos acné y problemas dermatológicos.
Varios expertos llaman la atención sobre el caso de la infancia, donde el impacto del azúcar puede ser aún más profundo.
El cardiólogo Aurelio Rojas recuerda que evitar el azúcar añadido en los primeros 1.000 días de vida puede cambiar por completo la salud futura de un niño, porque es la etapa más crítica para el desarrollo metabólico y cerebral.
Múltiples investigaciones relacionan el exceso de azúcar en estos años con alteraciones del metabolismo, peor desarrollo del cerebro y un mayor riesgo de obesidad, diabetes y problemas cardiovasculares en la edad adulta.
El problema, explica, es que la mayor parte del azúcar llega en los productos más habituales de la dieta infantil: zumos envasados, galletas, cereales azucarados, yogures con azúcar, batidos y postres industriales.
A esto se suma un contexto de consumo global disparado: el médico experto en longevidad Sebastián La Rosa recuerda que hemos pasado de unos 2 kilos de azúcar al año por persona hace 200 años a más de 70 kilos en la actualidad, gran parte escondidos en bebidas azucaradas y alimentos procesados, impulsando diabetes y patologías cardiovasculares. «Sustituir bebidas azucaradas por agua reduce 9% calorías y mitiga riesgos como hígado graso o demencia», concluye el divulgador argentino.
